El modelo

Hay dos impulsos que el terapeuta de duelo principiante debe saber manejar: el impulso de  simplemente animar a su cliente, y el de hacer que se despida de su ser querido fallecido. Ambos impulsos tienen poco que ver con la experiencia de duelo del cliente,  y mucho con la dificultad del propio terapeuta en manejar la propia. (Alba Payàs)
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Modelo Integrativo

El modelo integrativo

El afrontamiento a un pérdida, sea enfermedad o muerte, o a un trauma pueden devenir experiencias de transformación profunda que incluyen una serie de tareas que el terapeuta debe identificar y facilitar.

El duelo es un proceso natural de respuesta ante la pérdida de un ser querido que nos afecta a todos los niveles: físico, cognitivo, emocional, conductual y espiritual. Esta afectación global requiere también de una respuesta global que va más allá de hablar de lo sucedido y expresar emociones. Aunque esta parte es necesaria para la elaboración del proceso de duelo, no es la única. A veces el dolor también proviene, entre otros muchos aspectos, de las circunstancias traumáticas de la muerte, del impacto que supuso recibir la noticia del fallecimiento, de la percepción de sufrimiento de nuestro ser querido, de la falta de apoyo social durante el proceso de duelo, etc.

El Modelo Integrativo se sustenta en una visión global y amplificada de la experiencia humana de duelo y, desde esa visión, se despliega toda una teoría de métodos de intervención que permite al terapeuta de duelo seleccionarlos discriminadamente y aplicarlos rigurosamente para facilitar que la persona en duelo avance en su proceso de forma saludable.

Modelo Relacional

El modelo relacional

La pérdida de una relación ha de elaborarse en un contexto relacional porque los seres humanos estamos pre-programados genéticamente para el contacto emocional y la vinculación afectiva. Al ser vinculares por naturaleza, el contacto humano como base de la relación terapéutica es fundamental para que las intervenciones efectuadas durante el proceso terapéutico resulten eficaces. 

Un número importante de personas acaban rechazando la intervención especializada de profesionales porque no se ha establecido una relación terapéutica adecuada.  El terapeuta de duelo debe plantearse como primer y más importante objetivo de aprendizaje no hacer daño y otorgar seguridad a la persona a la que acompaña.

La psicoterapia relacional tiene un potencial de cambio muy importante porque además de que va encaminada a cubrir aquellas necesidades relacionales que la persona en duelo  manifiesta y transfiere, el vínculo creado entre paciente-terapeuta es, también, reparador y transformador en sí mismo.

“La pérdida de la relación debe sanarse en el contacto que proporciona la relación con los otros: sin ese otro sanar el duelo no es posible”.  (Payás, 2010)


Conferencia Duelo - Alba Payàs

Curso 2013-15 POSGRADO / MASTER EN COUNSELING INTEGRATIVO- RELACIONAL DE DUELO Y PÉRDIDAS

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